El Instituto Sudcaliforniano de Cultura a través del Teatro de la Ciudad y su programa Telón Abierto, presenta la obra:

Un hombre, una mujer y un perro

Ella y él andan alrededor de los 40 años. Es domingo por la tarde, ella aborrece los domingos, nadie le llama, no existe para nadie. Sola en su casa, se siente insignificante. Él, solo en su departamento saborea una rica y fría cerveza; está en la “edad de la felicidad”. De pronto una llamada, es alguien que se especializa en buscarle pareja a gente sola. En un café es la primera cita.

En los años cuarenta hombre y mujer no sienten lo mismo, ni tienen las mismas necesidades. “A esta edad sólo están las quedadas….”. A ella le urge un hombre, quizá aún pueda formar una familia. Él sólo busca diversión, sabe que en esta etapa las mujeres “ya no son especialmente exigentes…” En este momento lo único que ambos comparten son las ganas de coger.

En esta incipiente relación aparece un perro con apariencia de “intelectual” (le gustan los sándwich con pan integral y lee a Milan Kundera) para narrarnos la historia. El perro desde su particular perspectiva y con su natural paciencia, le platica al público lo que sucede en esta relación. Desde una mirada aguda y con discernimiento revalida la imposibilidad de amar de los seres humanos.


La autora de Un hombre, una mujer y un perro es Sibylle Berg (nació el 2 de junio de 1962 en Weimar, Alemania del Este), hija de un profesor de música y bibliotecaria en Weimar; en su juventud fue titiritera. En 1984 solicitó visa para irse a vivir a la República Federal de Alemania. Durante su estancia en Berlín Occidental, su madre se suicidó en Weimar. En 1996 se trasladó a Zurich, Suiza, desde 2004 está casada y vive a veces en Tel Aviv.

La dirección es de Ignacio Flores de la Lama, acertada labor desde el momento de elegir al elenco. Bajo su mirada la obra sostiene el tono, no hay altibajos y todo encaja perfectamente. Un trabajo impoluto. La obra la sitúa en la época actual viendo hacia los años ochenta. Su elegancia en el vestir se refleja en el vestuario de la pareja, que contrasta con la forma de “ataviar” al perro. Sin duda un gran resultado.

Actúan Roberto Sosa (el perro), Jorge Zárate (el hombre) y Daniela Zavala (la mujer). Los tres están magníficos. En cada uno habita su personaje, con soltura y sapiencia. Sin desmerecer a sus compañeros, el trabajo de Sosa es dominante; en su mirada, expresiones y forma de actuar expresa la ternura, inteligencia y adaptación de un perro. Su llegada al escenario es jalando un carrito con un árbol Bonsai, simboliza lo pequeño, lo poco que se necesita para ser feliz.

La obra es una comedia inteligente, profunda y bien estructurada. El personaje del perro es con una visión penetrante sobre el comportamiento de las parejas de hoy, que alcanzan la madurez. Detrás de la aparente necesidad de cada uno, existe un vacío emocional que determina el proceder de ambos. La soledad es la gran paradoja de nuestro tiempo, vivimos en ciudades con millones de habitantes, pero nos sentimos solos en medio de esta masa, de la gran multitud.

El equipo creativo: escenografía e iluminación, Patricia Gutiérrez Arriaga; vestuario, Cristina Sauza; traducción, Silvano Gómez. La producción es de Caja Negra, Argos Teatro y Steinberg Producciones.


Única función
Domingo 8 de julio, 19:00 horas
Teatro de la Ciudad de La Paz
¡No te la puedes perder!