Como es Arriba es Abajo


Como en todos los actos humanos y hechos de la vida, la exposición que verás contiene tanto la premeditación como lo fortuito. Borges y el arte ZEN confluyen en sus hitos visuales. Pensamiento y meditación, actos presuntamente contrarios coinciden en ella.


La frase que convoqué como título de la muestra pertenece al argentino, varios de los caligramas que componen los polípticos me fueron otorgados por el Japón, gracias a los 45 años en que he buscado al ZEN. La Pampa y el Buda se reúnen en esta península ensangrentada, para desde el silencio de las imágenes celebrar a la vida.


Con el pensamiento intentamos ordenar lo cotidiano, aunque Borges lo usa para imaginar una realidad estrictamente literaria. Tal función, aunque análoga, establece con claridad la frontera entre la memoria y el olvido. La primera recuerda el otro transfigura, cuando los hechos dejan de ser para convertirse en palabras e imágenes que ganan la eternidad. Como sucesos y visiones, su única aspiración es el olvido, la nada.


Con la meditación buscamos el instante para fluir como los animales, entre y con todas las cosas, conseguimos por lo tanto, una de las formas de la ausencia, porque al  dejar de pensar abandonamos a la mente en la orfandad del silencio. Un instante de meditación convoca a todo el universo.


La eternidad literaria lo reúne como si todo existiera simultáneamente.


Los signos convocados para esta ocasión carecen de significado, son por lo tanto signos no significativos, en ellos el SER ha perdido su RAZÓN. Los círculos que conservan aún la convención de ser círculos aspiran a ser solamente movimiento. Las formas como tales se representan únicamente a sí mismas. Anverso y reverso, como lo quiso nuestro poeta mayor son una y la misma cosa.


Arriba es el paraíso de los ángeles y otros seres alados. Abajo, el infierno de los hombres y de las creaturas reptantes. Ellos nos sueñan tal y como somos y le sugieren al hacedor que YA nos abandone. El artista, como siempre está adivinando el FIN de los tiempos, conoce tanto la conjura de los ángeles como la necedad de los hombres, por eso su tarea es imposible.


El artífice con sus limitados medios aspira a reproducir esta existencia inútil. Aliado de la música y del silencio, el pintor no tiene sino la materia para celebrar la presencia del innombrable. Fatal paradoja la de elogiar con formas lo que no las tiene y cantar con colores lo que para ellos es imposible.


Quizá la vanagloria y hasta el ridículo sean la recompensa para tan exagerada pretensión. Sin embargo, cuando la forma y el color se hacen por si mismos luego de un prolongado silencio, el artista y su pretensión desaparecen y único e irrepetible, el instante se prolonga por voluntad del arte.


Arturo Medellín Anaya.



Arturo Medellín Anaya es un artista visual que desde la infancia estuvo ligado espiritualmente a las artes y se formó como aprendiz y auxiliar en los diversos proyectos plásticos de su padre, el pintor potosino Arturo Medellín Calvillo.

Y en los talleres de Primitivo Casso Soria y Elías Borromeo, amigos de su padre y con maestros contemporáneos suyos, como José Ruiz Diez, Marco Olguín y José Peralta durante adolescencia y primera juventud.

Trabajó en el Museo de Arte Contemporáneo de Matamoros Tamaulipas, como Coordinador Académico del mismo, lo que le permitió especializarse en este periodo, al organizar los cursos para reorientar el programa de exposiciones del museo, dedicando durante 4 años, sus salas y aulas a exponer, analizar, estudiar y difundir el arte basado en los postulados estéticos y filosóficos de ese periodo en la segunda mitad del siglo XX.

Su obra, incorpora estos postulados para proponer una experiencia visual donde el contraste, la asimetría, la instalación, y el juego, crean el ambiente de fiesta y critica, que requiere la ironía para instalarse como eje conceptual del discurso estético y visual.

A lo largo de sus 40 años como artista profesional, ha expuesto en 20 ocasiones en espacios de La Paz, BCS. San Luis Potosí, Tamaulipas y el sur de Texas.

Inauguración, viernes 12 de enero de 2018, 20:00 horas.

¡Los esperamos!